Yo siempre acababa cogiéndole alguna de esas plumas para disfrazar a mis muñecas.
A los seis años me tocó ser el ángel en el belén viviente de la escuela, y las alas con plumas que confeccionamos entre mi abuela y yo dejaron a todo el mundo pasmado.
Si es que parecía un ángel auténtico; tanto que yo no acababa de entender por qué no volaba cuando agitaba con fuerza mis brazos alados.



Alas de ángel!!!
ResponderEliminarQuién no ha soñado alguna vez tener alas de ángel... feliz día Maria!!!
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