Son las 10.23 a. m. y hace unos setenta y siete minutos que me he quedado sin
trabajo.
Un momento, no os imaginéis a la rubia neoyorquina que las televisiones de todo
el mundo mostraron abandonando el edificio de Lehman Brothers con una caja en las
manos, porque cuando le sucedió a ella, en el mes de septiembre, en Manhattan
resplandecía el sol y con el pelo liso, la cara pintada, unas chanclas en los pies y poco
más encima, la chica en cuestión no podía ser más chic. De hecho, ella se ha
convertido en un icono, en el símbolo de una época, en tanto que yo tengo los labios
agrietados, los pies congelados y el pelo rizado como una lechuga.
trabajo.
Un momento, no os imaginéis a la rubia neoyorquina que las televisiones de todo
el mundo mostraron abandonando el edificio de Lehman Brothers con una caja en las
manos, porque cuando le sucedió a ella, en el mes de septiembre, en Manhattan
resplandecía el sol y con el pelo liso, la cara pintada, unas chanclas en los pies y poco
más encima, la chica en cuestión no podía ser más chic. De hecho, ella se ha
convertido en un icono, en el símbolo de una época, en tanto que yo tengo los labios
agrietados, los pies congelados y el pelo rizado como una lechuga.



Las etiquetas y estereotipos ....
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